Mi confrontación con la docencia.
Después de haber leído los artículos: Cartas a quien pretende enseñar [Paulo Freire] y La aventura de ser maestro [José M. Esteve], puedo re estructurar mi narración de la siguiente manera:
Mi nombre es Martín Mancilla Hernández, tengo la licenciatura en Químico Farmacéutico Biólogo egresado de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM en Cuautitlán Izacalli Edo. de México
Desde el bachillerato, empecé a identificar que tenía aptitudes para ser profesor, permítanme contarles:
Ya para salir del bachillerato, adeudaba Matemáticas III y la curse en uno de los denominados “Cursos Intensivos” que ofrecía la Institución (Colegio de Bachilleres del DF). Cuando el profesor se presentó, hizo el siguiente “comentario a mí me mandaron a dar el curso porque yo he dado matemáticas financieras, pero no se de los contenidos de Matemáticas III”; este comentario me hizo reflexionar, ya que era la única materia que debía para egresar y como yo era de los más adelantados (ya estaba cursando el 6to. semestre) y como ya había llevado todas la Matemáticas y además Cálculo Diferencia e Integral, le propuse al profesor que yo diera el curso y que él aplicara los exámenes y asentara las calificaciones en las respectivas actas; idea que aprobó y así fue como me inicié a muy temprana edad en la docencia.
¿Pero porqué dar yo ese curso de matemáticas?, ¿qué elementos debía tener para proponerme como profesor?; la respuesta es sencilla, como era el más avanzado, tenía los conocimientos en otro nivel a diferencia de mis compañeros; por otro lado, la situación en la que me encontraba (el medio), me permitió sentirme seguro de lo que iba a ocurrir si yo daba el curso de matemáticas. Es importante mencionar que al iniciar a dar el curso, tuve el apoyo de otro profesor que me decía que estrategias didácticas utilizar para abordar los contenidos.
Posteriormente, en la Facultad, estaba en el 5to. semestre de la carrera, y un profesor de Física me utilizaba para ayudarle, primero en la preparación de material didáctico y posteriormente en la impartición de contenidos.
Para 7to. séptimo semestre, me hice cargo de un grupo de Química Orgánica en su totalidad, es decir, desde su planificación hasta la evaluación y el profesor titular (un Doctor en Química Orgánica) asentó las calificaciones que le proporcioné respetando los criterios que yo había establecido y las actividades realizadas en el curso.
Aquí, el reconocer las estrategias que utilizaban mis profesores fue fundamental, otro aspecto importante fu el de preguntarme ¿para qué les sirve lo que les voy a enseñar?; ¿para qué me sirve lo que les voy a enseñar? aquí es como menciona el autor José M. Esteves; enseñar con ensayo y error.
Posteriormente empecé a trabajar en diversos laboratorios farmacéuticos, clínicos y de alimentos. Ahí, empecé a tener una visión diferente de la educación debido a que lo que había revisado en la escuela no tenía nada que ver con las actividades que realizaba en cada uno de los lugares donde estuve laborando, es decir, identifique una gran fractura entre la escuela y el campo laboral.
Lo anterior, me hacía reflexionar que si yo fuera profesor, debía enseñar de una forma que al alumno le gustara y que observara la relación con su cotidianeidad.
Tiempo después, un profesor que trabajaba en el Colegio de Bachilleres me llamó y me comentó que estaban contratando profesores y pensé “es la oportunidad que estabas esperando para hacer coincidir la práctica con la teoría” y acepté.
Así, mi desarrollo como decente se inicia de una manera “lírica”, es decir, utilizando mi experiencia profesional y mi sentido común, pero desconociendo aspectos pedagógicos importantes.
En este sentido, fue importante identificar mis áreas de oportunidad, es decir aprender de lo que enseñaba y lo primero que identifique es si contaba con las competencias básicas tales como: razonamiento matemático, comprensión lectora, facilidad de palabra [recordemos que estas competencias corresponden a una educación básica], a la fecha sigo reforzándolas.
El siguiente proceso fue el de empezar una actualización que me permitiera tener más elementos pedagógicos y sobre todo, no olvidar la formación sobre mi perfil profesional.
A lo largo de mi trayectoria como profesor, he tenido la oportunidad de incursionar en los niveles básicos (Secundaria), nivel medio superior (Bachillerato) y nivel superior (Licenciatura); sin embargo, desde mi perspectiva, es el Nivel Medio Superior medular para el desarrollo de los individuos, ya que es en él donde tenemos el compromiso de complementar conocimientos, habilidades y actitudes (básicas) que no se dieron en Secundaria y proporcionarles otras de un grado de complejidad mayor para que puedan desarrollarse adecuadamente en el Nivel Superior.
Para mí, la docencia es sumamente importante, ya que de un profesor depende el triunfo o en gran parte el fracaso de un estudiante, y creo que muchos de nosotros no hemos dimensionado la importancia que tiene un docente en la formación de estudiantes útiles a la sociedad.
Yo estoy convencido que el cambio en cualquier país está en las aulas y que el docente juega un papel importantísimo para determinar el rumbo a seguir.
El trabajo como docente, es sumamente satisfactorio, en mi caso desde que inicié en el bachillerato era muy agradable escuchas a mis compañeros decir “ese cuate nos dio el curso de matemáticas y aprendimos mucho”; en la Facultad “el chavo de séptimo semestre nos dio Orgánica y enseña muy bien”; en mi Institución Educativa, los muchachos empiezan a elegir para qué cursar la materia para pasar o para aprender y yo, afortunadamente he estado en los que quieren aprender”.
No hay que olvidar que uno es humano y el escuchar comentarios como los anteriores, elevan el EGO, lo importante es no perderse y buscar la mejora día a día en beneficio mutuo entre el alumno-sociedad y profeso.
Otra satisfacción, es el reconocimiento de la Institución hacia la labor docente que uno hace, pero creo que el más importante para mi (está por encima del económico), es encontrar ex alumnos que se han desarrollado profesionalmente y que te dicen “gracias maestro, esto que soy en mucho se lo debo a usted”; es en donde reflexiono y me digo a mí mismo: la función social que elegiste está realizándose bien, tienes que esforzarte y prepararte para realizarla cada día mejor.
Sin embargo, el ser docente también tiene momentos de insatisfacción, tales como cuando en un grupo no puedes rescatar a todos los alumnos; asimismo, cuando no se cuenta con el apoyo Institucional, o el pago económico, el cual no es proporcional (a veces) con lo realizado dentro y fuera del salón de clase, la planificación inadecuada de un curso, no contar con los materiales didácticos pertinentes, no prepararse el la disciplina.
Por eso, es importante identificar las características del grupo, realizar una planificación del curso y contar con elementos que permitan adecuarse a las situaciones cotidianas.
Finalmente, debemos recordar que la función docente está por encima de muchos factores, económicos, políticos, sociales, culturales, etc; pero principalmente recordar que el “buen docente nace y se hace”.
Hasta pronto
viernes, 1 de agosto de 2008
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